📺 Mi primer trabajo «serio» fue en la TV, tenía ventipocos y era, en algunas facetas, como soy ahora: alguien positivo al que le gusta reír y tratar de no dramatizar en exceso.

Entre bromas, me dijeron la frase con la que arranco el post. Me impactó y traté de memomizarla para recodarla con los años ¿tendrá razón?
🚸 El tiempo pasó, tuve hijos, responsabilidades y despedidas que dolieron pero no, no cambié, mi actitud permaneció. Y sin embargo la frase adquirió todo el sentido.
💥 No, no se equivocaba, tenía mucha razón. Llevamos vidas complicadas que incluso, sin grandes dramas, pueden ser demoledoras. Esto no está bien organizado y prueba de ello es que 𝗲𝗹 𝗰𝗼𝗻𝘀𝘂𝗺𝗼 𝗱𝗲 𝗮𝗻𝘀𝗶𝗼𝗹í𝘁𝗶𝗰𝗼𝘀 𝗲𝗻 𝗘𝘀𝗽𝗮ñ𝗮 𝗲𝘀 𝗲𝘀𝗰𝗮𝗻𝗱𝗼𝗹𝗼𝘀𝗼.
😎 𝗣𝗮𝘀é 𝗹𝗼𝘀 𝟰𝟬 𝗵𝗮𝗰𝗲 𝗽𝗼𝗰𝗼 𝘆 𝗽𝗶𝗲𝗻𝘀𝗼 𝗲𝗻 𝗾𝘂𝗲 𝘀𝗶 𝘁𝗲𝗻𝗴𝗼 𝗺𝘂𝗰𝗵𝗮 𝘀𝘂𝗲𝗿𝘁𝗲, 𝗲𝘀𝘁𝗮𝗿é 𝗽𝗼𝗿 𝗮𝗾𝘂í 𝗼𝘁𝗿𝗼𝘀 𝟰𝟬 y es entonces cuando vuelvo la vista a Séneca y trato de no olvidarle.
Os dejo algunas cosas que tengo presentes y que me recuerdo cuando vienen mal dadas. Gracias por todo, Lucio.
1. 𝗟𝗮 𝘃𝗶𝗱𝗮 𝗻𝗼 𝗲𝘀𝘁á 𝗽𝗲𝗻𝘀𝗮𝗱𝗮 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗾𝘂𝗲 𝘀𝗲𝗮𝘀 𝗳𝗲𝗹𝗶𝘇: 𝘁𝗮𝗺𝗽𝗼𝗰𝗼 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗾𝘂𝗲 𝘀𝗲𝗮𝘀 𝗶𝗻𝗳𝗲𝗹𝗶𝘇, 𝗹𝗮 𝘃𝗶𝗱𝗮 «𝗲𝘀», no hay más. Podemos envidiar, lamentarnos o dejarnos los escrúpulos en la puerta de casa. Decide tú qué quieres ser, afronta lo que viene y recuerda que lo peor siempre está por llegar (lo mejor puede que también pero no es seguro).
2. Define tú el éxito: a la porra con los anuncios de colonias, los criptobros y los influencer poser. Mírate a un espejo, enfréntate a una hoja y analiza ¿qué es realmente el éxito? ¿en qué consiste la felicidad para ti?
3. Toma decisiones. Aquí la saga que estoy haciendo encaja bien 🙂 Qué importantes son las decisiones sobre todo si tenemos en cuenta que 𝘁𝗲𝗻𝗱𝗲𝗺𝗼𝘀 𝗮 𝗽𝗿𝗲𝗳𝗲𝗿𝗶𝗿 𝗱𝗲𝘀𝗽𝗲𝗿𝗱𝗶𝗰𝗶𝗮𝗿 𝗻𝘂𝗲𝘀𝘁𝗿𝗮 𝘃𝗶𝗱𝗮 (𝗾𝘂𝗲 𝗲𝘀 𝗺𝘂𝘆 𝗹𝗶𝗺𝗶𝘁𝗮𝗱𝗮) 𝗮 𝘁𝗼𝗺𝗮𝗿 𝗱𝗲𝗰𝗶𝘀𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝗶𝗺𝗽𝗹𝗶𝗰𝗮𝗻 𝗰𝗮𝗺𝗯𝗶𝗼𝘀 𝗶𝗺𝗽𝗼𝗿𝘁𝗮𝗻𝘁𝗲𝘀 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝘁𝗿𝗮𝘁𝗮𝗿 𝗱𝗲 𝗺𝗲𝗷𝗼𝗿𝗮𝗿𝗹𝗮.
4. No trates de justificar ante los demás permanentemente tus decisiones, no les des ese poder sobre ti. Deja que tus actos hablen (si quieres que tus actos te definan más que tus palabras y ser feliz, es importante no actuar como un imbécil).
El estoicismo demuestra que en esencia, siempre hemos sido iguales y da lo mismo que seas un Inuk, de Carabanchel o Cristiano Ronaldo, lo vital nos une aunque el contexto y con ello, la facilidad para ser feliz, nos separe.
Estamos determinados, claro, pero no predeterminados

